Carmona Otero Fotógrafo Porfolio Contacto Prensa Referencias Bio

He aquí alguien que sabe mirar.


La esencia de la fotografía está en la mirada del fotógrafo. En realidad siempre ha sido así, pero hasta hace nada, la sofisticación, técnica parecía sustituir a la mirada. Se hablaba de ópticas, cámaras, papeles, positivados, revelados, formatos. Y era verdad, una buena parte de la fotografía importante del siglo XX ganó su reputación más en el cuarto oscuro que en la calle.


Ahora, algunos fotógrafos del siglo XXI, con el oficio bien aprendido, pueden olvidarse de él y bajar a la calle a mirar, solamente a mirar.


A Carmona le basta con abrir la puerta de su casa, pisar la calle y ofrecernos lo que siempre han hecho los verdaderos creadores: alumbrar lo que nos rodea y no somos capaces de ver. Y hacerlo de un modo silencioso y sereno. Carmona es buena gente, te coge del hombro y te señala algo con su cámara. Y entonces descubres, crees que eres tú quien descubre lo que sus fotografías muestran. Y sin ser nunca una instantánea si no algo muy diferente: tiempo suspendido.


Este “tempo” que Carmona Otero nos ofrece es un gran regalo. Y una muestra de sabiduría.


En medio de esta banalización de la imagen en la que hasta los teléfonos son cámaras fotográficas que almacenan y distribuyen instantáneamente imágenes “originales” de cualquier rincón exótico del planeta, en este no lugar en el que se escribe el universo fotográfico de los magazines sofisticados, hay todavía espacio para creadores que nos susurran sus hallazgos. Y que sólo son felices si lo comparten con nosotros.


Ya no importan los géneros artísticos que están diluyendo sus fronteras en este comienzo de siglo. Importan los creadores que nos iluminan, que nos ayudan a entender lo complejo, no lo obvio. Y en este camino, las fotografías de José Antonio Carmona son una gran compañía. Celebrémoslo.


Alberto Corazón.

Real Academia de Bellas Artes San Fernando. Madrid



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Sin afeites ni artificios.


La obra de Carmona Otero se enmarca en los parámetros de un neorrealismo urbano. La ciudad, sus espacios, la gente que los transita los habita, los encuadres domésticos que pasan desapercibidos para la mirada despreocupada, los sencillos parámetros de una sociedad con sus infinitos matices, son protagonistas de una fotografía que desentraña la realidad y la ajusta a unas coordenadas estéticas llenas de sentido y carácter creativo.


Carmona extrae al blanco y negro y al color, todo su poder plástico, desarrolla en cada imagen una poderosa interpretación de la realidad; sus encuadres escenifican un capítulo de un relato existencial extraído, sin aditamentos ni afeites desvirtuantes, sólo con su contundencia formal, su interés expresivo y su ilustración clara de un paisaje urbano con sus actuantes desapasionados. Y es que la fotografía del artista jerezano es un testimonio realista de un pasaje y de sus protagonistas que dejan entrever sus marcas posicionales, sin que se pulan ni magnifiquen los espacios ni actúen los personajes. Son retazos de una realidad estática que el fotógrafo extrae de su estable posición sin apasionamiento ni exuberancias compositivas, sólo aprehendiendo la sutil belleza de lo que se presenta sin artificio alguno.


Carmona Otero es un fotógrafo de verdad, no el advenedizo adscrito a la moda interesada del momento. Lleva toda su vida desposeyendo a la realidad de su anónima situación y elevándola a una nueva categoría, la artística; dimensión que su fotografía asume como documento notarial y, a la vez, como pulcro testimonio de una obra adscrita al mejor neorrealismo existencial.


La fotografía de Carmona responde a una mirada limpia, capaz de quitar la hojarasca a la realidad para que ésta ofrezca sus preclaros y diáfanos horizontes.


Bernardo Palomo

Crítico de arte.




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“Sin afeites ni artificios.


La obra de Carmona Otero se enmarca en los parámetros de un neorrealismo urbano. La ciudad, sus espacios, la gente que los transita y

los habita, los encuadres domésticos que pasan desapercibidos para la mirada despreocupada, los sencillos parámetros de una sociedad

con sus infinitos matices, son protagonistas de una fotografía que desentraña la realidad y la ajusta a unas coordenadas estéticas llenas

De sentido y carácter creativo.


Carmona extrae al blanco y negro y al color, todo su poder plástico, desarrolla en cada imagen una poderosa interpretación de la realidad;

sus encuadres escenifican un capítulo de un relato existencial extraído, sin aditamentos ni afeites desvirtuantes, sólo con su contundencia formal,

su interés expresivo y su ilustración clara de un paisaje urbano con sus actuantes desapasionados. Y es que la fotografía del artista jerezano es

un testimonio realista de un pasaje y de sus protagonistas que dejan entrever sus marcas posicionales, sin que se pulan ni magnifiquen los

espacios ni actúen los personajes. Son retazos de una realidad estática que el fotógrafo extrae de su estable posición sin apasionamiento ni

exuberancias compositivas, sólo aprehendiendo la sutil belleza de lo que se presenta sin artificio alguno.


Carmona Otero es un fotógrafo de verdad, no el advenedizo adscrito a la moda interesada del momento. Lleva toda su vida desposeyendo a

la realidad de su anónima situación y elevándola a una nueva categoría, la artística; dimensión que su fotografía asume como documento

notarial y, a la vez, como pulcro testimonio de una obra adscrita al mejor neorrealismo existencial.


La fotografía de Carmona responde a una mirada limpia, capaz de quitar la hojarasca a la realidad para que ésta ofrezca sus preclaros y

diáfanos horizontes”.


Bernardo Palomo

Crítico de arte.

Mail: carmonaotero@jerez.es